

Desde la perspectiva de la biodescodificación, el bruxismo (apretar o rechinar los dientes, ya sea de día o de noche) no se considera simplemente un problema dental o un hábito mecánico, sino un síntoma físico que lleva un mensaje emocional inconsciente. Se interpreta como una respuesta biológica a un conflicto emocional no resuelto que la persona "masca" pero no verbaliza.
