

La hiperplasia prostática benigna no comienza el día que un hombre se levanta tres veces durante la noche para orinar.
Para entonces, el proceso lleva años desarrollándose.
La próstata aumenta de tamaño con la edad, sí.
Pero envejecer y tener síntomas urinarios incapacitantes no son exactamente lo mismo.
En el crecimiento prostático y en la intensidad de los síntomas intervienen múltiples factores: señalización hormonal, inflamación, síndrome metabólico, obesidad, resistencia a la insulina, actividad física, alimentación y otros componentes del estilo de vida.
Por eso este manual no pretende reducir la hiperplasia prostática a una próstata “demasiado grande”.
Pretende mirar al hombre completo.
Porque dos hombres pueden tener próstatas de tamaño parecido y experimentar síntomas completamente diferentes.
El volumen prostático importa, pero también importan el tono del músculo liso, la vejiga, la inflamación, el metabolismo y la salud general.
Este manual no promete una próstata nueva.
Propone algo más serio:
entender qué está favoreciendo tus síntomas, modificar todo aquello que sí podemos modificar y construir un organismo metabólicamente más saludable alrededor de la próstata.
Porque cuidar la próstata no empieza cuando ya no puedes orinar.
Empieza muchos años antes, en la forma en que comes, te mueves, duermes y envejeces.
