

Me pasó en Dishoom, en Londres.
llegó el menú y una frase consiguió que me detuviera:
"THIS IS A VERY SOBER MENU"
Seguí leyendo.
Después encontré:
"Benefits of sobriety include..."
Y un extraño diagrama que prometía desde claridad mental hasta recuperar la juventud.
Obviamente seguí.
Pasé la página.
Ya no había simplemente agua.
Había:
"Healing Waters"
Tampoco había simplemente lassis.
Había:
"Strengthening Lassis"
Una bebida prometía Liquid Focus.
Otra Recover.
Y hasta las advertencias parecían formar parte de la historia.
Yo ya no estaba leyendo un menu para decidir que comprar
estaba leyendo porque quería descubrir que decía después
Y eso cambia muchas cosas.
Porque un menú normalmente tiene una función:
▪️Informarte.
▪️Producto.
▪️Ingredientes.
▪️Precio.
Este hacía algo más.
Generaba Curiosidad
Y la curiosidad hacía que siguiera leyendo.
Seguir leyendo hacía que descubriera productos que probablemente habría ignorado.
Y descubrirlos aumentaba la posibilidad de querer probarlos.
Eso es lo que me parece fascinante del storytelling aplicado a los negocios.
No necesitas contar la historia del fundador.
Ni empezar con:
“En 1987 nació nuestra empresa…”
Puedes contar una historia justo en el momento en que el cliente está tomando una decisión.
▪️En un empaque.
▪️En un anaquel.
▪️En una etiqueta.
▪️En una descripción de producto.
O incluso...
en un menú
Porque una buena historia no necesariamente te dice:
"Compra esto"
Hace algo mucho más interesante.
Consigue que quieras seguir descubriendo
Y algunas veces...
terminas comprando.
